No sé si su sonrisa era tan cálida como lo comentan algunos periodistas amigos suyos, no sé si su mirada era penetrante y persuasiva, si sus manos hacían que las letras cantaran hermosas melodías y las frases fueran coros que desvelaban al lector a toda costa.Lo único que puedo asegurar es la sinceridad en sus palabras, pues entre sus actos y escritos existe mucha coherencia. Su humildad debió brillar hasta el último instante de su muerte. Es difícil escribir de un sujeto que no le viste la cara nunca, pero con Ryszard es distinto, sus palabras parecen ser duplicados exactos de su personalidad, parecen que estuviera frente a uno.
¿Cómo es posible pitar un partido donde han muerto seis mil personas y veinte mil heridos? Sólo Kapuscinski podía hacerlo, pues su olfato en esos días le decía que el mundo estaba enfermizo, que las muertes acaecían con la exaltación de una falsa razón, donde la ciencia parecía reírse de sí misma, de sus propios inventos.
Su sombra era capaz de personalizar los más insignificantes momentos en memorables hechos. Su humildad lo llevó a convocar nuevos estilos, confió tanto en sus sentidos que pudo dedicarse a esbozar líneas llenas de pasión por su vocación de escritor y exactitud por su labor como periodista.Muchos testimonios dejó, los cuales considero que son de gran ayuda para los futuros comunicadores; uno de ellos fue la crítica al periodismo que, tradicionalmente, se desarrolla en nuestros países y ciudades, donde el mercado y los intereses asociados a una posición social y cultural entre la comunidad despojan al periodista de muchas elementos prácticos para su investigación.
Ahora sé busca todo sea breve, sencillo, superfluo, poco reflexivo y muy polémico. Riszard pudo redescubrir lo que muchos periodistas americanos de la época estaban tratando de modificar en algunos partes del mundo.
Kapuscinski, si hubieras sido maestro mío posiblemente te amaría mucho como lo hago con muchos de mis maestros.
Sin embargo aún me queda esa sensación de agrado cuando recuerdo que no poseo cinco sentidos como todo mundo cree tener, sino que en medio de mi existencia puedo llegar a ver y a oír al otro, y así compartir mis lamentos y triunfos que me llevan a pensar sobre mi propósito de vida.

1 comentario:
Está bien por el estilo personalísimo con el que aborda al personaje... Transmite mucho al lector.
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